29 sept. 2011

Certificación de competencias e inclusión social en conversatorio Ruralidad y calidad educativa



La certificación de competencias también es un tema que está en el marco de las políticas de inclusión del IPEBA. Por ello, fue importante compartir esta experiencia de equidad e inclusión en el conversatorio Ruralidad y calidad educativa, por ser un proceso de importancia que logran el reconocimiento social y público a personas que demuestran hacer bien su trabajo, en evaluaciones exigentes para obtener la certificación de competencias.

Gabriela Arrieta, directora de Evaluación y Certificación del IPEBA expuso en el Conversatorio Ruralidad y calidad educativa señalando que “El desarrollo de la agroindustria, la aparición de nuevos negocios, han logrado que el país se posicione en la exportación de productos más solicitados y con perspectivas para su colocación en mercados internacionales. Los trabajadores del campo han encontrado en estos cambios nuevas oportunidades y diferentes estrategias para ofertar servicios y productos en distintos mercados, algunos con éxitos y otros con limitaciones, porque en gran medida, carecen de evidencia documental de lo que son sus saberes, no tienen documentos que garanticen lo que saben hacer. Algunos de ellos han aprendido en procesos de capacitación de ONG, municipios, comunidades; en la escuela, en la educación técnico productiva o educación comunitaria, pero para efectos de la inserción laboral no tienen el reconocimiento que merecen”.

Arrieta sostuvo que “Ante esta situación el IPEBA ha optado por comenzar por estos trabajadores del campo, cuyo trabajo ha sido invisible documentalmente para la sociedad, para poder iniciar con ellos el proceso de certificación. Con apoyo de ITDG Soluciones Prácticas y la Junta Nacional del Café, se han realizado evaluaciones certificando a más de doscientas personas. Hemos tenido desde octubre del año pasado, proceso de certificación a extensionistas de ganado vacuno en Cajamarca y en tres regiones más del país”.


Testimonios

En el conversatorio se contó con los testimonios de las experiencias en certificación a productores de plantones de café (Junín) y en certificación de extensionistas de ganado vacuno (Cajamarca, Cusco, Puno y Apurímac):

- Alfonso Carrasco, director de Soluciones Prácticas:

“Una de nuestras intervenciones más importante y más antigua se inició en Cusco, en Sicuani, hace más de doce años, donde se realizó la formación de líderes extensionistas o productores rurales en ganado vacuno, a los que hemos denominado “kamayoq”, que significa “los que cambian cosas, los que mueven cosas”. La idea de formar kamayoqs surgió como respuesta al abandono de la extensión rural por parte del Estado. Sin apoyo externo, los niveles de producción eran bajos y la pobreza alta”.

“Soluciones Prácticas diseñó una intervención fue la formación rigurosa pero sobre la base de los conocimientos locales de líderes campesinos para que ellos se hicieran cargo de formar a otros campesinos, en sus propias localidades y en su propio idioma. En esos años se formaron 320 kamayoqs, y este impacto se ha multiplicado en cada una de sus comunidades y sus servicios demandados”.

“Un mecanismo que da mayor peso a este proceso de capacitación fue la formación por competencias, lo que nos llevó al tema de la certificación, que impulsa el IPEBA, quien cumpliendo su mandato andaba en la misma dirección, y así fue que nos encontramos en el mismo sentido y firmamos un convenio apuntando a una norma nacional. La certificación de competencias brinda así un reconocimiento oficial a los campesinos”.

- Celia Silvera, representante de la Junta Nacional del Café:

“En el sector cafetalero, en la producción de plantones de café, se determinó que en la producción de las semillas no había un proceso adecuado. Y se buscó mejorar la calidad de la producción, a partir de una alianza con el IPEBA, y se empezó de la nada, debido a que no había normas o estándares de cómo producir un plantón de café”.

“Lo primero que se hizo con IPEBA fue armar un perfil del productor de café y hacer una norma de buenas prácticas durante todo el año 2010, validando con diversos actores como el INIA o el Ministerio de Agricultura”.

“La preocupación fue establecer los procedimiento para la obtención de semillas, ya que no había estándares para esta actividad. Se buscó contar con personal competentes a través de la certificación de competencias y así obtener semillas de calidad. Esto ayudaba a que los viveros tuvieran una garantía de que el plantón tendría una vida útil de veinte años, cuando en la realidad la vida útil de los plantones es de diez años, lo que es inadecuado”.

“Fue gratificante evaluar a una persona de 60 años que no sabía leer y escribir pero sí sabía el proceso de los plantones de café y eso es inclusión, porque ella en su empresa donde trabaja, tiene un rol más diferenciado, la autoestima mayor y mejor salario. Y esto es una gran satisfacción personal y profesional”.

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