14 abr. 2010

¿Por qué y para qué evaluar y certificar competencias?

La certificación de competencias como parte de un engranaje hacia la calidad de la educación


Javier Rodríguez Cuba*


Los beneficios de la certificación de competencias de las personas se registran a dos niveles: a nivel directo, es decir, de los actores (personas y empresas) y, a nivel menos directo, de los sistemas involucrados (educativo y laboral).

En primer lugar están los beneficios directos para las personas certificadas. Una certificación de competencias es una garantía de la calidad del desempeño que se puede esperar de una persona. En ese sentido, una persona con competencias certificadas ampliará inmediatamente sus posibilidades en el mercado laboral, y no sólo en el mercado nacional sino también en el mercado internacional. Muchas empresas internacionales que están operando en el Perú requieren de trabajadores certificados para diversas actividades pues ello es el indicador de calidad total que necesitan para competir en el difícil mercado internacional.

Por otro lado, la certificación será una manera de facilitar la formación continua de las personas pues la certificación se efectúa en referencia a las normas de competencia y estas mismas normas pueden funcionar como poderosos orientadores en la elaboración de los currículos de formación.

De ese modo, una persona certificada podrá identificar fácilmente el nivel de desarrollo de sus competencias y ubicar la mejor trayectoria educativa de su interés e insertarse fácilmente en ella. Incluso, como la certificación es un reconocimiento de las competencias desarrolladas también fuera del ambiente educativo (adquiridas o afianzadas en su desempeño), en cierta medida podrá convertirse en un camino para continuar formaciones a partir de los niveles realmente demostrados (1)

Así la certificación de competencias facilita la reinserción educativa de las personas y una articulación más precisa con el sistema educativo.

Evidentemente, las empresas también resultan beneficiadas al poder contar con trabajadores certificados, no sólo porque esto facilita el proceso de selección y contratación (los empleadores sabrán exactamente lo que es capaz de hacer una persona y con el estándar de calidad) sino porque facilita los procesos de reorganización y de ubicación adecuada de sus recursos humanos en función de sus necesidades.

Pero existe otro nivel de beneficios. En primer lugar el sistema educativo resulta beneficiado por la certificación de competencias porque, para poder elaborar las normas de competencias se requiere que los expertos del mundo laboral establezcan contacto con los diseñadores del mundo educativo. La normalización y certificación de competencias se convierte así en un mecanismo permanente de articulación y encuentro entre las instituciones educativas y las empresas o gremios de productores.


Pero ocurre que, justamente, esta falta de articulación entre productores y educadores es uno de los principales causantes de la poca calidad del sistema de educación profesional o de educación para el trabajo en el Perú. Crear un mecanismo permanente de vinculación entre productores y educadores es un disparador de todos los demás factores que determinan la calidad en la educación técnico-productiva pues, las necesidades del mundo laboral, animan la actualización de los docentes, la innovación tecnológica, la modernización de equipamiento, la mejora de la infraestructura, la renovación curricular y los métodos de enseñanza-aprendizaje, es decir, muchos de los factores y dimensiones que debe tener en cuenta una institución educativa de calidad.

Este es el sentido fundamental de la certificación de competencias y la perspectiva que nos permite ver la certificación como un engranaje más que, junto con la acreditación de instituciones y la evaluación de estándares de aprendizaje, contribuye a mejorar la calidad de todo el sistema educativo.

Finalmente, el sistema de formación profesional que es promovido por el Estado desde los ministerios de Educación y de Trabajo y Promoción del Empleo también resulta beneficiado. El país dispone así de mejores recursos humanos para un desarrollo sostenido e integral de su población.


* Especialista de la Dirección de Evaluación y Certificación del Ipeba.

(1) Eventualmente, esto podrá significar el acceso a niveles educativos superiores, en atención a que la certificación evalúa y constata que las personas demuestran poseer ciertas competencias que sean requisito para ese acceso.

1 comentario:

  1. Elizabeth Rafael17 abr. 2010 9:46:00

    El desarrollo de un país está centrado en la calidad de las personas que contribuyen a la producción, a través de la generación, renovación y /o aplicación de conocimiento científico y tecnológico. En este sentido, los engranajes: certificación de competencias profesionales y calidad profesional, se articulan perfectamente, impulsando el desarrollo sostenido de la población.
    Concuerdo con la visión metafórica de engranaje que refiere el autor del articulo, dado que la formación profesional que se imparte en la Instituciones Educativas Superiores deben responder a estándares de calidad y por tanto estar acreditadas, y una continuidad a ello se da a través de la certificación de competencias profesionales que implica la intervención de los colegios profesionales en el tema de calidad.
    Pues nuestro nuestro país necesita ir en esa dirección; sólo así garantizaremos un recurso humano con desempeño competitivo, tanto el ámbito académico como laboral.

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